Hola con todos, este post es para contarles sobre mi viaje a estos maravillosos destinos y animar a la gente a viajar. Antes que nada os quiero dejar en claro que cada uno tiene una experiencia personal única y no puede generalizarse, en mis ansias por viajar para allá me hubiese gustado leer un artículo parecido y usarlo de referencia. Mi viaje fue planeado en solitario, y la idea era conocer las ruinas incas de Macchu-Picchu, debido a que tenía poco tiempo ya que debía volver a Lima para partir hacia otro destino yo me tome 3 días para este viaje, pero pienso que Cusco y sus alrededores valen la pena como mínimo una semana, hay tanto que ver y explorar pero así es esto de los viajes a veces contamos con el tiempo justo.
El vuelo de ida:
Me levanté una mañana del 11 abril del 2018, preso de pánico en una habitación de un hostel localizado en Miraflores, Lima. No penséis nada malo, el día anterior había salido de fiesta y para mi mala suerte mi celular (despertador) se apagó así que no me levanté a tiempo para llegar al aeropuerto, por lo que perdí mi vuelo. Yo había llegado a Perú ya con un plan de viaje establecido y con el presupuesto justo por lo que este acontecimiento descuadraba mi agenda. En fin a lo hecho pecho como decimos en mí país. Empecé a consultar vuelos inmediatos a Cusco y para mi sorpresa había uno el mismo día con un par de horas de diferencia al original y a un precio accesible (67 dólares sólo ida). Así que partí para el Aeropuerto Internacional Jorge Chavez y tome un vuelo en la aerolínea Peruvian Airlines, puedo decir que tuve una buena experiencia para ser una aerolínea low-cost, salió puntual y me alimentaron con snacks durante la hora y media aproximadamente que fue el viaje. Llegué al aeropuerto de Cusco y en seguida tome un taxi con dirección a mi hotel (que ya tenía reserva previa), claro como llegué tarde había perdido unas horas para recorrer el centro histórico, sin embargo deje mi maleta y salí a paso agitado para recorrer lo que más podía de esta ciudad.
Cusco.
Es una ciudad muy linda, con bastante historia, un clima templado (Abril), los sitios de interés están muy cerca de la plaza de armas. Se recorre fácilmente, eso sí hay que llevar un chubasquero por si acaso. Es una lástima que no tenía mucho tiempo para estar ahí, así que lo que alcancé a ver fueron un par de museos, una calle donde hay una famosa piedra con 12 ángulos y unas iglesias imponentes.
Cerca de las plaza había bastantes operadores de tour, así que no tendréis problemas para encontrar un tour de ultimo minuto o para el día siguiente, como fue mi caso yo deseaba viajar a primera hora de la mañana. A este punto yo ya tenía mi entrada comprada online para Macchu Picchu con meses de anticipación pero ahí me enteré que había gente que podía conseguir la entrada de un día para el otro y te venden todo el paquete con transporte ida y vuelta, hay para todos los presupuestos; el más caro es el tren de lujo (unos 300 dólares aproximadamente).
Recuerdo que me llamó la atención una señora con la mirada triste que se encontraba sentada en unas gradas de una iglesia imponente con un letrero que ofertaba paquetes turísticos. Me dije a mí mismo que si iba a hacer una buena acción del día era esa, no coticé más y le dije a ella que quería un boleto de ida a las ruinas, se entusiasmó mucho y me llevó en seguida a una oficina en un edificio contiguo. No recuerdo el costo exacto pero sé que no gasté más de 20 dólares.
Bueno en fin acorde solo el transporte de ida; tomé la opción más económica que es viajar en unas busetas o combis que te recogen en tu hotel o cerca de una plaza céntrica, y parte hacia la "Hidráulica", un viaje poco cómodo de 6 horas aproximadamente pero bueno el costo es muy accesible en comparación con el tren, además incluye almuerzo.
En efecto esta decisión fue la mejor; durante el viaje terrestre se pueden apreciar los maravillosos paisajes que alguna vez cautivaron a los incas, a medida que ascendíamos en altura mis ganas y mis ansias por llegar a una de las maravillas del mundo moderno eran mayores, hicimos dos paradas en el camino para poder comprar snacks e ir al baño, en estas paradas recuerdo que había una chica muy simpática sentada a mi lado, viajaba en compañía de una pareja de amigos, como deben conocer todos los viajeros los latinos suelen ser mas desenvueltos para iniciar una conversación, y en este caso no fue la excepción; ahí conocí a Lu, Naty y Adri, eran Argentinos y todos mayores a mí pero con un alma y vibras excelentes, confiaron en mí y conversamos sobre mi maravilloso país, el Ecuador, ellos ya habían viajado antes así que tuvimos muchos temas en común. Tuvimos química instantánea, han escuchado que debes seguir tu corazón y confiar en él, eso fue lo que hice, para nuestra coincidencia ellos tenían la misma entradas para Macchu-Picchu al día siguiente e iban a escalar el Huayna Picchu. Uff a veces digo que el destino es peculiar, terminé siendo adoptado en su pequeño grupo jeje. Siempre les agradeceré por su hospitalidad y confianza.
La hidráulica y el camino a Aguas Calientes.
Nos bajamos en la Hidráulica desde donde comienza un camino a pie siguiendo un sendero al costado de los rieles del tren, puede parecer peligroso y os preguntaréis si es seguro, pues desde mi perspectiva lo fue y me encantó. Hay muchos viajeros que hacen este recorrido así que si estás viajando sólo ahí no vas a sentir que lo estás.
Son unos 10 kilómetros de caminata, que dependiendo de tu ritmo y físico los puedes recorrer en un par de horas, pero en mi caso fuimos conversando con mis nuevos amigos, admirando los paisajes, grabando todo en la retina y en la memoria de la cámara, así que tardamos unas 3 horas y media en llegar al pueblito de Aguas Calientes.
Una vez llegamos a Aguas Calientes o Macchu Picchu pueblo como le dicen, fuimos en búsqueda de hotel. Como era temporada baja habia mucha oferta y precios accesibles, mis nuevos amigos eran "regateadores" lo que significa que negociaban precios, como digo tuvimos mucho en común jeje. En fin encontramos un hostel muy bonito justo en la parte central del pueblo y encima teníamos acceso a un bar ya que estábamos en el tercer piso, esa noche cenamos juntos y bebimos promos de Pisco-Sour, escuchamos música rock argentina de fondo y hablamos sobre temas de la vida, el cosmos, la familia y nuestras espectativas del día siguiente.
Ojo hay que comprar en una casilla cerca de la estación del tren, los tickets para el bus que te llevaran a las ruinas y que puedes comprar con tarjeta o efectivo, ademas de elegir si sólo deseas ida (subir) o bajada o ambas, en nuestro caso optamos por la opción de la ida en bus, no nos daba el físico para subir la colina por unas gradas hasta las ruinas pero también es una opción que lo hacen muchos turistas por ahorrarse los 12 dólares que cuesta el bus(¡!)
Macchu Picchu y Huayna Picchu
Una vez que te bajas del bus, pasas por un control donde debes tener tu ticket sea impreso o en tu celular, para que unas maquinitas escaneen el código de barras y poder entrar por unas puertas rústicas siguiendo un caminito rural, luego de unos 50 metros se abre ante ti las ruinas, nuestro grupo (de 4 personas) llegó y debido que teníamos que contratar un guía para recorrer el complejo (esto no está incluido en tu entrada) nos juntamos a más personas que se encontraban en la misma situación, así nomas terminamos en un grupo de 9 personas de distintas nacionalidades pero todos hispanohablantes. El costo aproximado por cada uno que pagamos al guía fue de unos 30 soles o casi 10 dólares.
En fin, la experiencia lo vale, las ruinas son todo lo que ves en las imágenes que encuentras en internet, pero más allá de eso recorrerlas, tocarlas y sentir esa brisa de la colina es una maravilla. Yo diría que es más de lo que uno espera.
Pero si soy honesto la parte que más disfrute de estas tres horas de recorrido fue sobre la historia de estas ruinas, admirar la habilidad que tuvieron sus creadores de forjar las piedras en la cima de estas montañas rodeadas de acantilados. Y de cómo la creación del hombre puede entrar en armonía con la naturaleza a niveles superiores.
Luego nos dividimos de nuestro pequeño grupo, partimos hacia la entrada del Huayna picchu, hay otro control antes de ingresar a esta montaña que es el pico que ves en el fondo de las ruinas, ya que el costo del boleto es un poco mayor que sólo entrar al complejo, pero definitivamente vale la pena. Durante el ascenso tu adrenalina es mayor, y claro hay las historias que contaban sobre turistas que cayeron por los barrancos al acantilado, en fin solo debes tener sentido común para seguir el camino ya establecido y todo estará bien, además debes tener un poco de físico pero creo que exageran al decir que es una cuesta sólo para atletas, ví muchas personas que a paso lento pero seguro ascendía sin problemas.
A medida que subes la vista va mejorando, dejándote sin aliento. Una vez llegamos a la cumbre tienes la oportunidad de tomarte bellas postales y ademas puedes descansar en ciertos "paraderos", hay guías que vigilan que no te salgas de los senderos establecidos así que puedes incluso ir solo. En mi caso disfrute mucho con mis amigos argentinos tomándonos selfies por todos lados jeje que no viene al caso subir todo.
El descenso es una pasada, se va rápido y una vez completada tu estadía y tiempo permitido puedes ir saliendo, creo que el turno de la mañana es mejor porque pese a que ya llega el medio día o una de la tarde no sientes una presión real por salir del complejo, por lo que puedes quedarte un tiempo más del permitido, además el sol de la tarde te complace y te quita el frío.
El regreso
Luego de nuestra visita, salimos del complejo y optamos por caminar bajando las gradas desde Macchu picchu a Aguas Calientes (recordad que nosotros solo compramos boleto en bus de ida pero puedes también comprar de regreso por otros 12 dolares más), sin embargo la experiencia de bajar esas gradas y sentir ese cambio de clima lo vale jeje preparaos las piernas que esto sí no es apto para quienes padecen de dolor de rodillas.
Al llegar a Aguas calientes nos dirigimos a otro de los atractivos, y por el cual debe su nombre; las aguas termales. Son unas piscinas construidas en un complejo al que tiene un costo accesible, y tras la tremenda caminata nos cayó como anillo al dedo para apaciguar el dolor muscular.
Esa noche cenamos pizza y descansamos temprano. Al día siguiente me separé de mis nuevos amigos, ya que yo había comprado un boleto de regreso en tren. Créanme no lo disfrute tanto, estar en el tren es cómodo pero lo definiría como una burbuja donde ves las maravillas que te rodean pero no puedes interactuar con ellas. La parte buena, hice más amigos en el transporte de regreso, otra pareja de argentinos jeje, con una charla amena que hizo el viaje de regreso más placentero.
Llegamos a Cusco después de una hora de viaje en tren y otra hora y media de viaje en bus desde Ollantayambo, dormí plácidamente en mi hotel tras ver todas las maravillosas postales que tenía y aproveche las horas para ponerme en contacto con mi familia, ya que el internet en Aguas Calientes es regular.
Al día siguiente partiría para Lima y continuaría mi viaje hacia la ciudad de Ica y el oasis de Huacachina, otra experiencia maravillosa. Os cuento en otro post, ya que lo vale.
Espero que mi experiencia sirva a más personas para que se animen a viajar y conocer, que la vida es solo una. Si llegaron hasta aquí, muchos saludos para todos y gracias por el tiempo dedicado.





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